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18 July Grupo de la Semana: Echo & The BunnymenECHO & THE BUNNYMEN
Liverpool es un puerto y, como tal, su geografía humana va desde chinos hasta irlandeses, desde españoles hasta italianos y desde africanos hasta ingleses. En esa ciudad, con alto nivel de delincuencia, con elevado índice de paro juvenil y con una de las tazas más elevadas de alcoholismo de toda Gran Bretaña, nació un grupo de sonido tan singular como chistoso suena su nombre: Echo & The Bunnymen. Tratar de analizar la música de Bunnymen no es tarea fácil. Uno puede operar sobre la superficie y no encontrar mucho más que un grupo pop al que el fantasma Beatle, que deambula por el puerto, no le permitió llegar más lejos. Eso no estaría tan mal, después de todo Echo & The Bunnymen no se ha propuesto (consiente ni inconscientemente), ni por asomo, cambiar la historia de la música. También podría uno decir, profundizando el análisis, que Bunnymen fue el más acabado y prolijo ejemplo de la expresión musical de toda una década (mezcla precisa y sin extremos de las corrientes de la época). Tampoco esta visión estaría del todo errónea, sin embargo habría que ver a Echo & The Bunnymen como un buen grupo musical de aquel paisaje donde se mezclaba y se mezcla, la crisis, la charla filosófica en los pubs a orillas del río y la desesperada pasividad de quienes se interesan por todo sin demostrar mayor interés. Para 1977 quienes andaban por el centro de Liverpool, pudieron ver un cartel que anunciaba la presentación de The Clash en el club Eric's. A partir de entonces se sacudirían algunas cabezas. Una serie de grupos, cuya mayoría no supero el garaje, empezaron a pensar en otra forma de hacer ruido. Los hijos de la oleada punk, que asomaron las guitarras, tenían características especificas en aquel "Liverpool post Beatle"; algo intermedio, una especie de mutante de mirada punk en rostro beat, si se me permite la metáfora. Para finales del '78 Ian McCulloch forma Echo & The Bunnymen y, su antiguo compañero de intrascendentes experimentos musicales, Julian Cope (actualmente solista que se convertiría en casi un héroe "alternativo" para una selecta minoría) hizo lo propio con The Teardrop Explodes. Ian McCulloch guía a los "hombres conejo" por senderos grises y brillantes a la vez, por lugares de oscura psicodélia, por senderos de frescor pop y luminosas melodías. La guitarra de Will Seargent sería inconfundible, melodías pegadizas y rítmicas que se combinaban con pantanos experimentales de profundidades hipnóticas. El bajo de Les Pattison: una escalera por donde el cuarteto bajaba y subía seguro. La batería de Pete de Freitas: digna de la más sincera reverencia.
Y sonaron canciones: Pictures On My Wall, Rescue, Do it Clean; y Echo & The Bunnymen grababa Crocodriles (1980). El LP es bien recibido por crítica y público. Sobre el escenario se podría colocar una foto, sólo McCulloch encendiendo un cigarrillo por tema y la velocidad de los palillos de de Freitas parecen producir movimiento sobre las tablas, el resto: pura música. En el año siguiente editan Heaven Up Here y en el verano de ese mismo año emprenden una gira por EE.UU., Australia y Europa. Para 1983 estaría en la calle otro de los animalitos de Echo y los Hombres Conejo, Porcupine: un disco que además de asentarlos y definir por completo su personalidad musical, deja los cortes de The Cutter y The Back of Love. A partir de Ocean Rain (1984) la historia parece estabilizarse. Bunnymen recicla sus mejores perlas y edita en 1985 un disco que lo contempla todo: Songs For Learn & Sing. Estas canciones para aprender y cantar serán la coronación de lo aportado por los "otros" cuatro de Liverpool. En 1987 estaban listos para lanzar un disco más, con el nombre del grupo como título de la placa: salía a la venta Echo & The Bunnymen, material que mostraba quizás su estado más logrado en el delicioso Lips Like Sugar. Como si la historia se ensañara con los cuartetos originales de aquel puerto, en 1989 muere, en un accidente de moto, el baterista Pete de Freitas. McCulloch explora el terreno solista (Edita Candleland y su trabajo solista continuará en 1992 con la edición de Mysterio), Seargent se compenetra en otros proyectos musicales; la llama de los Hombres Conejo se extinguía. Y después, lo de después: reunión, nuevo disco, más recopilaciones, ediciones en vivo, productos reciclados, etc. Para 1988 los Bunnymen sólo existían como recuerdo, en los dos años siguientes sólo un signo de vida prolongaría la inminente disolución: la grabación del LP. Reververation (1990). Pasaron siete años después de idas, venidas y reuniones entre Ian y Seargent, Los Bunnymen volvieron a entrar, como tales, a un estudio para grabar Evergreen en 1997. Este disco hizo revivir de nuevo al grupo que editaría otros dos trabajos de menor importancia, What are you going to do with your life? (1999) y Flowers (2001), además de editar un disco en directo, Live in Liverpool, en 2002. Y en medio de todo este revival ochentero, no podian faltar; se han pasado todo el año (y lo que les queda) de festival en festival y pronto tendremos ya disponible su nuevo disco, Siberia, del cual podeis escuchar un pequeño clip de todas las nuevas canciones en su pagina web (http://www.bunnymen.com/#). Yo ya lo he escuchado y me gusta bastante, me recuerda mucho a los Echo de toda la vida. Quizás solo un disco recopilatorio y un par de videos alcanzan para concentrar todo lo aportado por los Echo y, créanme, eso, es decir mucho para cualquier banda. No muchos sacan conejos de la galera a orillas de un río; no muchos llegan tan lejos con ese tipo de nombres: Echo & The Bunnymen. Comments (2)
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